La vieja idea de los dos Estados regresa como solución política para Palestina

Solo un perro famélico y errante lograba atravesar el martes sin aguardar dos horas de cola el puesto de control de Qalandia, en el muro israelí de hormigón y nueve metros de alto, que, como una herida, separa Jerusalén Este de la tierra que la circunda: Cisjordania. Cuando el 13 de septiembre se cumplieron tres décadas de los acuerdos de paz de Oslo, esos dos pedazos de Palestina, que debían ser la capital y parte del territorio de su Estado, llevaban años desgarrados por esa pared. Con ese Estado aún por nacer, quien decide si un palestino atraviesa Qalandia y transita por la tierra de sus ancestros es Israel, la “potencia ocupante” de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, en palabras de Naciones Unidas. Antes de que el 7 de octubre Hamás atacara en Israel y de que este país respondiera desencadenando su guerra en Gaza; la “solución de los dos Estados”, que se creyó consagrada en Oslo, dormía en el cajón de las causas olvidadas. La vía política de establecer un Estado palestino junto a Israel para acabar con el conflicto es la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está defendiendo en la gira por Israel, Cisjordania y Egipto que ha iniciado este jueves.

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